martes, 11 de junio de 2013

Pamplonesas canalizan filtraciones de agua en vetustas edificaciones



La estatura de Martha (1,25 metros), no es impedimento para cumplir eficazmente la labor. (Foto Roberto Ospino Torres/La Opinión)
Martha Ligia Rojas Niño y su hermana Magola han dedicado su vida a fabricar e instalar en las casas de los pamploneses canaletas. Frecuentemente se les ve escalando andamios o escaleras, no le temen a las alturas y por su osadía son reconocidas como las únicas mujeres que se dedican a este oficio en la Ciudad Mitrada.

En ocasiones, han tenido que instalar las canaletas en edificios de más de cinco pisos. Tienen colaboradores que les pasan las estructuras fabricadas con láminas de aluminio, estaño y remaches.
Muchos transeúntes afirman que les da vértigo verlas cuando hacen estas labores. Otros afirman que son las mejores en el arte al que comúnmente solo se dedican hombres.
Las hermanas Rojas Niño aprendieron a moldear el aluminio con su padre Luis Rojas Bolívar. Martha recuerda que a corta edad le ayudaba a llevar la herramienta cuando estaba haciendo cualquier tipo de instalación o algún arreglo.
Poco a poco fue aprendiendo a cortar, a darle forma al material y a unirlos con soldadura.
Martha solamente cursó la primaria y al no gustarle el estudio, prefirió seguir dándole vida al oficio de su padre y no quedarse sentada en un pupitre. 
Compañía
“Para poder trabajar en forma con Magola decidimos montar un taller hace cinco años. Allí, aparte de las canaletas, se elaboran moldes, latas para panadería y todo lo que salga relacionado con el cinc y la soldadura de estaño”, dice Martha.
Los trabajos de las hermanas Rojas Niño son garantizados y es por eso que las buscan para reponer o curar goteras, en especial en las casas antiguas.
También son requeridas en construcciones nuevas para recoger el agua lluvia que cae en los techos y evitar incomodidades a los vecinos.
Magola, la hermana menor, dice que es un trabajo pesado o para hombres, pero han aprendido a hacerlo sin dificultades.
Comentó que estudió contabilidad. Ha sido docente por contrato, panadera y desde hace 10 años decidió dedicarse de lleno a la fabricación de canales. 
Los morosos
Como en todo trabajo y más cuando se trata de mujeres, surgen clientes que después de instalados los elementos, no quieren pagarles lo que realmente cuestan o les dicen que vuelvan después.
“La gente a veces no valora el trabajo. Pero tienen que pagar como sea”, manifiestan.
A pesar de estos inconvenientes siguen adelante con su oficio que poco a poco se va quedando sin clientes, al utilizarse canales, canaletas o bajantes fabricados con materiales plásticos. 
Otra cosa que las conforta es el poder saber que hay muchos clientes que a través de los años las siguen buscando, porque sus productos son sinónimo de garantía y seriedad.
Recomiendan seguir utilizando el cinc galvanizado y la soldadura de estaño, porque una canaleta de este material puede durar 20 años y las prefabricadas, de plástico, tienen corta vida útil.
Roberto Ospino T.
opinión

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